El 31 de octubre, durante la cena, alguien me comentó: "Somos energía y sabemos que ésta no se destruye, sólo se transforma".
Es una manera, otra, de entender el concepto de la muerte, de la vida más allá de la vida. Un pensamiento igual de tranquilizador que el que durante siglos nos han transmitido las religiones.
Porque en esto no hay un pensamiento único. Afortunadamente.
Es costumbre de este país llenar los cementerios de flores en estos días pasados, con el consiguiente resurgir económico de las floristerías.
Y son muchas las personas que sólo van a este lugar ahora. El resto del año se olvidan. A mi los excesos no me gustan, en ningún sentido. Siempre hay un término medio para todo.
Os cuento además que yo cuando muera quiero que me quemen y mis cenizas, restos de mi cuerpo, quiero que sean echadas a un olivo, abono para este árbol.
No quiero que me dejen en un nicho del cementerio ni que mis familiares vengan a ponerme flores ni a limpiar mi losa.
No quiero reposar en una caja, ni descomponerme ni que al cabo de los años, siglos, mis huesos formen parte de las montañas de huesos de los osarios. Lo he visto. Sé de lo que hablo.
Porque lo que nunca entenderé en esta sociedad nuestra es el culto a los muertos. El de estos días. Porque eso es lo que hay en los cementerios, restos humanos. Las almas, las personas, su esencia, están en otro lado.
Y seguro que muy felices.
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miércoles, 2 de noviembre de 2011
viernes, 2 de septiembre de 2011
1 de septiembre
Empieza un nuevo curso.
En septiembre de 2010 avisé: "Si lo empiezas, no te rajes".
Y se rajó a la mitad, dejando a medias las asignaturas más importantes de la vida.
Ahora me toca a mí aprobar dos cursos en uno. Recuperar las asignaturas pendientes y aprender otras nuevas. Y sin mirar atrás.
Sólo quiero que algún día se reenganche al curso que dejó incompleto y me explique qué pasó por su cabeza para abandonar. ABANDONAR.
Ah! las extraescolares: aparte de inglés, ... deporte.
Pues eso: que empieza un nuevo curso, que para mí es más importante que empezar un año.
En septiembre de 2010 avisé: "Si lo empiezas, no te rajes".
Y se rajó a la mitad, dejando a medias las asignaturas más importantes de la vida.
Ahora me toca a mí aprobar dos cursos en uno. Recuperar las asignaturas pendientes y aprender otras nuevas. Y sin mirar atrás.
Sólo quiero que algún día se reenganche al curso que dejó incompleto y me explique qué pasó por su cabeza para abandonar. ABANDONAR.
Ah! las extraescolares: aparte de inglés, ... deporte.
Pues eso: que empieza un nuevo curso, que para mí es más importante que empezar un año.
Puesta de sol en la Playa de Son Bou (Menorca)
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