A mi primera hija le di el pecho 20 meses. Una experiencia única y que se disfruta una vez cogida la posición, acoplada la bebé y conectada a la madre, física y psicológicamente. Eso me llevó 6 meses.
Sin embargo, con mi segunda hija sólo fue efectiva la lactancia materna ese mismo tiempo, 6 meses, y con muchas dificultades.
Fue necesario, por circunstancias personales que no es sano mentalmente recordar aqui, apoyarme en botes de leche materna, algo para lo que yo no estaba preparada y más habiendo tenido una gratificante primera experiencia en lactancia.
Ahora miro atrás y veo que pude haber hecho algo para aprovechar mi leche con la segunda: ya que tenía que usar el bibe, en vez de leche de bote pude haberme comprado un extractor eléctrico (no manual, no sirven y son caros en función de su calidad) y haberle dado mi leche en bibe.
Ello podría haber ayudado a mi producción y haber retomado la lactancia al pecho durante más tiempo.
Pero no lo hice, no se me ocurrió y ninguna de las expertas que me aconsejaron me lo mencionaron.
Así, mi despensa se fue llenando de botes de leche vacíos. Me costaba trabajo tirarlos a un contenedor de reciclaje porque ... para algo servirían.
Botes que yo guardaba en casa, para poder hacer manualidades algún verano, que es cuando se suele tener más tiempo libre por aquello de las vacaciones.
Y de repente conocí la labor de las terapeutas ocupacionales y auxiliares del Servicio de Salud Mental del Hospital Universitario Perpetuo Socorro de Albacete, Alba, María y Juana, que desarrollan actividades con 41 personas que están diagnosticadas de alguna patología mental.
Mis botes de leche se convirtieron en material del Taller Creativo del Servicio de Terapia Ocupacional: Con ellos trabajaron esas 41 personas para ganar autoestima, tener confianza en sí mismos, aprender a valorarse, a quererse, a saber que hay un mundo bonito más allá de las cuatro paredes de su casa, de su soledad, de su encierro. A sentirse útiles y a aprender que ellos también son capaces de desarrollar su creatividad, a pesar de su enfermedad.
Y éste es el resultado.
Hoy 1 de diciembre y mañana día 2, mis botes de leche "terapeúticos" se venden a 5 euros en un mercadillo navideño organizado por los propios enfermos del Taller y que podéis visitar en el hall del Hospital Universitario Perpetuo Socorro de Albacete, junto a más objetos creados por ellos.
Con el dinero que recauden, se irán a cenar todos juntos como parte de su terapia también, sin miedo a enfrentarse a la sociedad, a salir, a tener responsabilidades como adultos y a sentirse queridos y valorados por la misma sociedad que un día les dio la espalda por ser enfermos mentales.
PD.- una fina línea nos separa a todos ¡a todos! de la enfermedad mental. No sé si somos conscientes de esto en nuestro ajetreado día a día.
